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• Domingo, Marzo 14th, 2010
tendencias | Hay unos 800 autos transformados exteriormente en Montevideo | Los cultores aseguran que otros automovilistas los envidian | Se reúnen en Parque Rodó y Kibón

Sobre el “tuning” no hay nada escrito

En Montevideo hay al menos diez clubes de fanáticos. El arte de volver el auto un objeto único y sus detractores.

Desfilan por la ciudad y es imposible no mirarlos: tienen luces de neón, calcomanías, alerones de autos Ferrari o BMW, paragolpes bajos como los coches deportivos y un caño de escape que ruge como si estuvieran a punto de despegar. Algunos circulan con las ventanillas bajas y retumba la música cumbia o la marcha. Suelen tener luces negras, volantes de autos deportivos, vidrios polarizados. Los hay con una estética futurista o con un diseño moderno y recatado.

Son los autos “tuneados”, o modificados estéticamente por sus dueños para que sean únicos e irrepetibles. Es difícil calcular pero las estimaciones arrojan que en Montevideo hay alrededor de 800 autos tuneados, unos 10 clubes que reúnen a fanáticos, y de 5 a 6 eventos importantes al año. También hay “tuneros” que tienen su clubes en Punta del Este, Carmelo y San José.

“Nos ven como bichos raros”; “Piensan que hacemos esto para levantarnos mujeres”; “Hay muchos que nos envidian”; “Es un bichito que te pica y después te volvés fanático”. Hay prejuicios y valoraciones compartidas en torno al fenómeno “tuning”, que irrumpió con fuerza en el país en el 2002 gracias a la película “Rápido y Furioso” (The Fast and the Furious), que ilustra el vertiginoso mundo de los autos tuneados.

Hoy por hoy, a las personas “tuneras” se las puede considerar como parte de una subcultura urbana, que comparten una estética, lenguaje propio, puntos de encuentro y establecen vínculos duraderos. Esto fue lo que concluyeron cinco estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales (Cecilia Buschiazzo, Mirtha Silvina Brun, Gimena García, Alejandra Franco y Rosana Montequín), en una extensa investigación que llevaron a cabo sobre el tuning como subcultura juvenil.

Lo cierto es que esta investigación arroja interesantes datos, que junto con testimonios de varios “tuneros” permite adentrarse a este universo que genera curiosidad y asombro. Así uno puede descubrir que existe el “tuning plancha”, “barroco”, “extremo”, “sobrio” o el “racing”, que es una categoría opuesta al tuning pero que el público suele confundir.

Los “tuneros” son en su mayoría hombres de entre 20 y 40 años, pero hay algunas mujeres que hacen la excepción a la regla. Suelen ser amigos entre ellos y se congregan en varios grupos, que tienen su propio portal de Internet: X Tuning, Uruguaytuning.com, Tuninguy.com, Pisteros.com, Powerzone.com, Puntatuning.com, Fusca.net, Fitito.com y Locosxelgol.com son algunos de los más conocidos. Si bien hay amistad entre los miembros del grupo, también hay competencia, ya que el objetivo es que ningún auto sea igual al de un compañero.

Un “hobbie” para algunos, un estilo de vida para otros. La pregunta es: ¿qué lleva a las personas a tunear su auto y que esta afición se convierta casi en un estilo de vida?

antes y despues. Es lunes por la tarde y el tránsito en la calle San José está espeso: hay ómnibus, motociclistas, gente en bicicleta y coches que tocan la bocina con impaciencia. Un Gol, Fusca, Fiat Uno, Nissan, Toyota, Citroen, Ford, Peugeot…se podrían enumerar todas las marcas y modelos que circulan por la ciudad, pero seguramente no habrá auto igual al que está aparcado en San José y Paraguay.

¿Cómo definirlo? Su diseño es un híbrido entre Lamborghini y Ferrari, tiene las calcomanías de los autos deportivos y un color verde agua caribeño con capó negro, para contrarrestar. Su dueño, Pablo Fazzio, lo observa con recelo desde su tienda que vende artículos de computación. “La semana pasada me tiraron una piedra en la Ciudad Vieja. Es la envidia, viste”, explica el dueño. A Fazzio le costó alrededor de 4 mil dólares trasladar su fantasía a la realidad. “Lo mirás y no podés creer que era un Gol del año 1997”.

Él es el fundador del portal Uruguaytuning.com, que fue creado en el 2004. Reune a unos 740 socios y el portal tiene 65 mil entradas diarias. “Hacemos eventos y nos reunimos casi siempre en el Kibón, un punto de encuentro para los tuneros. Pero estamos tratando de que ahora sean las canteras del Parque Rodó, para hacerlo más íntimo”, explicó Fazzio a El País.

Precisamente, estos dos lugares de Montevideo congregan a tuneros durante los fines de semana, que van a exhibir sus autos, conversar y jugar picadas, aunque los motores no están preparados para que sean autos de carrera. Los eventos, en cambio, congregan a más personas y se dan premios a diferentes categorías (mejor caño de escape, mejor audio, mejor diseño). Hay muchos que se realizan en el interior del país: Carmelo, Punta del Este y San José.

El ambiente de estos eventos suele ser muy familiero, ya que acuden mujeres con sus hijos a acompañar a sus esposos. Por esta razón, la investigación de las estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales concluye que la mujer no es vista como “objeto” sino que forma parte de la tribu. “El corte de la mujer es diferente. Van con mate, nenes y perros, y participa en los eventos. No es un objeto, es sujeto de la interacción”, explica Silvina Brun.

Pero en esta tribu, el rey es el auto. En la subcultura “tuning”, el coche pasa a ser un objeto de adoración y es tratado casi como un hijo. Colma frustraciones (como la de tener un Ferrari y no poder pagarlo) y aspiraciones estéticas. En él se vuelcan muchas expectativas, dinero y esfuerzo.

“Yo le hize tuning a mi auto sencillamente porque no podía pagar un Lamborghini, que sale unos 100 mil dólares”, dijo Sergio Angeloro a El País. Su auto, originalmente un Toyota, fue elegido para una publicidad del canal por cable TNT de la película “Rápido y Furioso”. El slogan de la publicidad (“Pasa en la vida, pasa en las películas, pasa en TNT”) resume lo que logran los tuners: convertir sus sueños en realidad.

cuestion de gusto. “Tunear” el auto puede costar desde 4 mil pesos a 10 mil dólares. No hay parámetros ni límites para la modificación. Un Fusca puede convertirse en un Porsche y un Gol en un Mercedes. Todo es posible.

Como tal, el fenómeno “tuning” no distingue entre nivel socioeconómico. “Es una cuestión de gusto”, considera Angeloro. Si bien se necesita mucho dinero para modificar el auto, los “tuneros” explican que se lo puede personalizar con cualquier objeto. “Le ponés luces de neón y ya es tuning”, dice Angeloro.

La metamorfosis del auto conlleva meses de trabajo y es un proceso creativo que involucra tanto al dueño del coche como al tallerista, que suele ser de confianza. “El auto tuneado es una obra de arte”, dice Silvina Brun, una de las estudiantes que llevó a cabo la investigación. Y como toda obra de arte puede gustar o no.

Sin embargo, hay categorías que hasta los tuneros identifican. El “tuning plancha”, como definen algunos, vendría a ser de mal gusto. “Al auto se le puede hacer algo que sea vistoso, llamativo, pero no grosero y eso es plancha”, explica Angeloro. Para Pablo Fazzio, los “tuner planchas” son “esos que andan con viseras”. Sin embargo, asegura que en su grupo, Uruguaytuning, no los discriminan. “Todos son bienvenidos”.

También existe el “tuning barroco o extremo”, que es modificar completamente el auto, o el “sobrio”. El racing, por el contrario, consiste en modificar solamente el motor del auto. “No se suelen hacer modificaciones estéticas en el racing”, asegura Fazzio. Esta sutil diferencia despierta enemistades, de acuerdo a Fazzio. “Los que hacen racing desprecian a los tuneros, lo cual no ocurre al revés. “Nos ven como enemigos”, asegura.

Pasa en la vida, pasa en las películas. El “tunero” tiene amigos, rivales, enemigos. Puede ser considerado “plancha”, “terraja”, “despilfarrador” o por el contrario, un genio. Todo dependerá del auto que logre crear.

Vicio

“Cuando arrancás con el tuning te das cuenta que al poco tiempo sos un fanático”

Furor por el tuning

El “tuning” consiste en modificar la estética del auto, para que simule un coche deportivo, de marca o simplemente personalizarlo a gusto. Por lo general, el que “tunea” su auto sólo cambia su estética, no el motor. En cambio los que hacen “racing” suelen modificar el motor de sus coches por uno de carrera y dejan la parte estética intacta.

Este fenómeno se impuso con fuerza en el país en el 2002, luego de que se estrenara la película “Rápido y Furioso” (The Fast and the Furious).

Se estima que hay unos 800 coches “tuneados” en Montevideo; unos 10 clubes que congregan a fanáticos y de 5 a 6 eventos importantes en el año. En estos eventos acuden tanto hombres como mujeres. Se dan premios a diferentes categorías: mejor caño de escape, mejor audio, mejor diseño. También hay varios clubes en el interior del país, donde este fenómeno adquiere más fuerza.

“Tunear” un coche puede salir desde 4 mil pesos a 10 mil dólares. Independiente de lo que se gaste en el coche, hay categorías de “tuning”: el “tuning plancha”, “barroco” o “extremo” y el “sobrio”.

Los puntos de encuentro para los “tuneros” son el Kibón y las canteras del Parque Rodó. Allí se reunen los fines de semana para conversar, mirar los autos de compañeros y fraternizar. Todos los que hacen “tuning” aseguran que se convierte en un vicio.

Cultores del fusca

Hay una legión de fanáticos que, además de “tuneros”, le rinden culto al escarabajo. Son miembros del Fuscanet Volkswagen Club y tienen una página de internet: www.fusca.net . El creador es el uruguayo Rodolfo Herrero. Su página reune a 4 mil socios en todo el mundo, y el 40% registrados son uruguayos. El 22 de junio celebran el Día Mundial del Escarabajo.

Hay talleres mecánicos de “tuning”

Johnny Leal es dueño del taller de autos Run Racing Revolution, que se especializa en “tunear” autos. Leal estudió ingeniería en Estados Unidos, es diseñador gráfico y dibujante.

Logró conjugar en el “tuning” sus tres pasiones: los autos, el arte y el diseño. Si bien hay cada vez más talleres mecánicos que “tunean” autos y casas de accesorios que importan objetos “tuning” (Cymaco Tuner, G3 Audio y Accesorios, Dragon Tuning, Centro Repuestos), el taller de Leal es uno de los más visitados. Junto con el dueño del coche, Leal diseña a mano o en la computadora cómo quedará el auto una vez “tuneado”. “Ayuda a que el dueño pueda visualizar lo que quiere, y sepa cómo va a quedar terminado”, explica Leal. El tuning, según considera, es personalizar el auto a gusto: “Hay desde el que quiere algo sobrio al que quiere un cambio extremo”.

Leal acompaña al dueño en todos esos cambios: aconseja, diseña, modifica. Incluso hace aerografías (método por el cual se aplica color a una superficie plana o tridimensional), en los coches: diseños tribales, de calaveras, ojos entrecerrados, tiburones y paisajes.

En Run Racing Revolution “tunearon” hasta hoy unos 300 autos. “Vienen unos 30 clientes por día, algunos para cambiar su auto totalmente de nuevo. Incluso tenemos algunos clientes argentinos”, cuenta Leal.

Según explica, como tallerista le hace honor a su apellido y trata de ser “leal” con los clientes: “Si viene alguno que quiere copiar el auto de otro, trato de disuadirlo”. A él, personalmente, le gusta la estética futurista. Pero asegura que en el mundo del “tuning” hay de todo: “Le podés cambiar las llantas, el paragolpes, colocar faroles de una BMW, cambiarle el tablero con fibra de vidrio, hacer que el caño de escape largue llamas, todo lo que te puedas imaginar”. “Tunear” el auto puede llevar de 3 a 5 meses.

Algunos clientes gastaron hasta 15 mil dólares en su taller, confiesa.

extraido de

http://www.elpais.com.uy/06/06/07/pciuda_220217.asp

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1 Comentario

  1. 1
    felipe 

    muy buena pagina!felicitaciones!acabo de comprar mi primer fusca, un fierro!!alguien sabe de un buen taller para hacerlo descapotable?lo quiero dejar bieeen proli9jito y descapotable..ya lo veran por ahi!!saludoss

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